3 claves en toda explosión de creatividad

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Imagen por Ryan McGuire

“La creatividad se aprende igual que se aprende a leer.” (Ken Robinson)

Existe una leyenda urbana que dice que las personas no pueden aprender a ser creativas: que el creativo nace y no se hace. Esto es rotundamente FALSO.

La creatividad es una habilidad más que podemos controlar, desarrollar y potenciar. Como recoge muy bien Mr. Robinson, la creatividad se aprende igual que se aprende a leer. Pero si esto es verdad, ¿por qué no lo sabíamos?

La respuesta es sencilla: desde muy pequeños se nos sumerge en un sistema que se premia únicamente la capacidad de… memorizar.

Los exámenes que permiten al alumno medio avanzar curso a curso a lo largo de su vida académica, no son más que papeles en blanco donde vomitar conocimientos que se olvidarán al cabo de un año o menos, desperdiciando toneladas de talento generación tras generación. Moldeando personas a las que se les enseña que el premio se obtiene al saberse muy bien lo que ya está escrito, no cuando se crea algo nuevo.

¿Entonces está todo perdido? Por supuesto que no, ¡ni mucho menos!

El ser humano lleva el chip de la creatividad instalado de serie. Por muy dormida que parezca que esta habilidad, solo hay que respetar tres sencillas premisas y las ideas empezaran a desbordar en la materia gris hasta límites insospechados:

  • Regla 1: toda crítica o evaluación previa queda prohibida.

Si no hacer críticas sobre otras personas es complicado, no hacerlo de nosotros mismo puede parecer imposible. Pero es crucial. Cada vez que nos auto-censuramos asociamos en nuestra mente “idea = error”, poniéndonos  barreras que nos impiden crear y nos condicionan a, tal que al mismísimo perro de Pavlov, seguir pensando de forma convergente. Cuando queremos crear algo nuevo debemos ser siempre DIVERGENTES, movernos constantemente para encontrar una dirección hacia la que movernos (¿es la creatividad algo que podamos estudiar?).

  • Regla 2: cantidad frente a calidad.

Toda idea es bienvenida: cuantas más, mejor. Esto es así porque estamos programados para generar un mayor número de ideas a medida que nuestras neuronas “entran en calor”, por decirlo así. De hecho las ideas aparentemente más absurdas en muchas ocasiones son las que nos facilitan el camino a la excelencia, dando pie a otras brillantes. Esto es algo saben muy bien en los equipos creativos de grandes empresas como Google, donde no es extraño empezar las reuniones de trabajo con calentamientos tan sencillos como nombrar objetos con un valor superior a mil euros por ejemplo. Un truco rápido y eficaz para calentar los motores de la mente.

  • Regla 3: buscar la asociación y desarrollo de ideas.

Cumpliendo los dos pasos anteriores conseguiremos generar un montón de ideas independientes. Muy a menudo, podremos asociar y combinar unas con otras, jugar con los conceptos y desarrollar lineas cada vez más complejas que concluyan en una propuesta innovadora y brillante a la que no hubiésemos llegado de no haber tirado las barreras de la censura y buscado SIEMPRE la máxima cantidad de ideas.

Recordad que el creativo no nace, si no que se construye a si mismo. Cuanto más a menudo busquéis la divergencia de pensamiento, más fácil os resultará llegar a nuevas ideas creativas. Toda maestría requiere de tiempo, práctica y esfuerzo. En este caso jugáis con ventaja: el software y el hardware lo tenéis de serie, solo tenéis que aprovecharlo al máximo.

publicado originalmente el 1 de Diceimbre de 2014 en http://www.davidgarrote.com


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