AÑO SABÁTICO SI NO SABES QUÉ HACER O QUIERES CAMBIAR DE TRABAJO

Juan Fuentes, Delegado LaLiga Global Network en Egipto y Sudán, para tuaspiracionprofesional.com

Para triunfar tienes que pensar a dónde quieres llegar.

No me refiero a que estaremos un año viendo telebasura en casa o durmiendo hasta las 2 de la tarde.

Si no estás contento en lo que haces o no sabes lo que hacer, no te preocupes, igual tus amigos o compañeros de trabajo no te entienden, pero hay miles de personas como tú. NUNCA es tarde para empezar de nuevo.

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Es un tema polémico, que a mis 17, jamás se me hubiese pasado por la cabeza. Si se me hubiese pasado por la cabeza, mis amigos probablemente me hubiesen tachado por un despojo social y mis padres me hubiesen dicho: “hijo, déjate de tonterías, hay que estudiar o trabajar.” Al menos, eso mismo habría hecho yo si alguien me lo hubiese dicho en esa época.

“Yo a los 17 años estaba muy ocupado estudiando y preparando exámenes de acceso a la universidad, tanto que apenas pensaba en qué era lo que realmente me motivaba ni qué carrera quería estudiar. Tanto, que cuándo aprobé los exámenes de acceso, me di cuenta de que el sistema me daba 2 semanas para elegir una carrera. Ahí reflexioné y pensé que ni aunque lo tuviese claro iba a matricularme de nada. Antes de empezar una carrera que me va a marcar tanto en mi vida personal y profesional, yo necesito madurar; necesito viajar, recolectar experiencias de gente más preparada y madura que yo, y de ahí que decidiese esperar un año”.

Esta fue la reflexión un colega. Cuando la compartió conmigo, lo primero que pensé fue: Ojalá hubiese llegado yo a esta misma (o parecida) reflexión con 17 años. Habría ahorrado como mínimo un año de carrera y todos los gastos asociados a ella que mis padres sufragaron.

La manera de aprovechar el año sabático es involucrarte en ONG o asociaciones,  minijobs en el extranjero, hacer cursos online u offline, buscar algún trabajo para ver si te motiva o no es lo que esperabas… en definitiva, sitios donde vas a poder contribuir en la sociedad y/o formarte, conocer gente con inquietudes que pueden inspirarte.

El año sabático, es desde mi punto de vista, un experiencia vital y social que cada vez es más necesaria. “Hay una gran parte de la gente en nuestro país es infeliz en sus trabajos porque no han tomado decisiones apresuradas. Necesitas tiempo para pensar”. Me han dicho una vez.

EL AÑO SABÁTICO ES UN ARMA DE DOBLE FILO

El año sabático es un arma de doble filo, y hay que saber enfocarlo, en función de tu situación familiar y personal, pero debe de tener un fin único: conocer gente que te permita conocerte a ti mismo un poquito más, intercambiar experiencias con las que motives y te motiven.

En Estados Unidos y Australia, y cada vez más en países como Alemania, es algo más común y está socialmente muy aceptado e incluso bien valorado, tanto por la familia del aventurero y por las empresas el día de ir a una entrevista de trabajo.

Es muy interesante enfocarlo en el extranjero, porque entre otras cosas es una manera de recabar experiencia internacional.

Pero volviendo al enfoque del año sabático, yo he tenido suerte de conocer a gente que se pasan literalmente un año viajando, dando la vuelta al mundo, y aunque lo hagas de la manera más perro-flauta posible, durmiendo en tiendas de campaña o debajo de puentes (he conocido a gente con la que he flipado en este aspecto), hay que tener pasta. Porque hay  que coger vuelos, barcos, y dormir y comer. Y aunque vayamos de hostels, o durmiendo en sofás de la gente, se gasta dinero, mucho dinero.

Se gana experiencia (y si optas por irte fuera, en el extranjero), vas a poder ver si se te da bien algo que te gusta y a lo que igual quieres dedicarle el resto de tu vida. Si se te da bien y disfrutas haciéndolo, ya no  hay margen de error, ¡has encontrado tu pasión!

En caso negativo, no has malgastado el dinero ni el tiempo, ya que estás en una ONG en el extranjero viviendo una experiencia única e irrepetible y conociendo a gente maravillosa. Tampoco te vas a matricular el año que viene de algo que no te motiva, y estarás ahorrando tiempo y dinero. Son todo ventajas.

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Y te preguntarás, ¿pero qué es lo que puedo hacer? ONG hay miles, repartidas por todo el mundo, asociaciones de diversa índole, irse de Au Pair, buscar voluntariado en hospitales, hostels donde piden voluntarios para ayudar en temas de relaciones públicas, marketing, gestión hotelera, también.

Lo más importante entre los 18 y los 30 es conocer el mayor número de gente posible, inspirarte y aprender de sus historias. Conocer gente de todas las edades y nacionalidades, y vas a aprender idiomas (si lo haces en el extranjero). Conocerás gente igual o más perdida o ubicada que tú. Aprender de los errores y de los aciertos de los demás es factor clave de tu éxito futuro.

A lo largo de mis años de mochilero, he conocido decenas de personas que han optado por un año sabático, cada persona es un mundo, pero he tenido la oportunidad y privilegio de cruzarme estudiantes y profesionales de primera categoría (y hablo de licenciados en Cambridge o Harvard que hablan 5 idiomas) que esto lo consideran como algo necesario en sus vidas.

Para terminar, nunca es tarde si la dicha es buena. Mucha gente se decide a tomar el año sabático cuando acaba el instituto, otros tantos, cuando acaban la carrera, otros cuando acaban el máster… Los hay que esperan a ahorrar lo suficiente para  poder pegarse un buen viaje, los hay que llevan 5 años trabajando y a los 29 deciden dejarlo todo ya que se han dado cuenta que lo que llevan haciendo 5 años no les gusta. Es entonces cuando se chispa se enciende, la imaginación vuela, y sales al mundo a inspirarte.