5 CONSEJOS A LAS UNIVERSIDADES PARA PROMOVER LA INNOVACIÓN EN LAS AULAS

Decía Benjamin Franklin, “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

Cuando el bueno de Benjamin Franklin habla de involucrarse está haciendo referencia al compromiso. El éxito de una buena educación universitaria radica en ello, en el compromiso del alumnado y de la organización docente hacia los retos sociales actuales, aplicando la innovación a la educación para así servir mejor a la sociedad.

La educación necesita una profunda reforma en la que deberían participar diversos actores: empresas, asociaciones, ONGs pues son los agentes que identifican con mayor rapidez los retos de la sociedad. Necesitan innovar incorporando nuevas metodologías experienciales y herramientas que faciliten la colaboración y la alineación al mundo digital.

Por ejemplo, la educación para el emprendimiento social permite que cada estudiante promueva nuevas ideas para el desarrollo sostenible del país. Este programa formativo representa un compromiso de la comunidad universitaria, tanto de profesores como alumnos, hacia los retos globales y la innovación.

Se necesitan cambios en el panel educativo y en los mecanismos de formación. Debemos promover una formación al servicio de la innovación y de la generación de valor en la sociedad.

Estas son las 5 propuestas que veo convenientes para la educación de la innovación y la innovación de la educación:

  1. Empoderar a los profesores. Establecer programas de capacitación y uso de herramientas que fomenten la adquisición de habilidades y comportamientos que permitan a los profesores actuar como facilitadores y guías para el aprendizaje, en lugar de dar solamente clases magistrales en el aula.
  2. Enriquecer el contenido curricular de los estudiantes. Hacer de la Educación para el emprendimiento una opción dentro del panel educativo de educación superior. Consideramos el aprendizaje experiencial indispensable para inculcar las destrezas necesarias en el siglo XXI, además de ser muy útil a la hora de aprender las habilidades necesarias para crear una empresa.
  3. Un centro que facilite el intercambio de contenidos y metodología. Crear una plataforma de información para metodologías educativas de vanguardia. Muchos de nuestros colegas extranjeros posiblemente se unan a esta iniciativa. Además, hay países muy avanzados en este ámbito de la educación como Finlandia, USA y China de los que podemos absorber contenido.
  4. Modernizar el método pedagógico y el espacio. Revisar los estándares de educación en las aulas para promover el trabajo en equipo y el aprendizaje con un propósito claro, orientado a la innovación. Los espacios de enseñanza deben adaptarse a las demandas de la colaboración, y de la creatividad. Es importante que en estos espacios puedan participar actores del mundo real tales como empresas, asociaciones, ONGs.
  5. Participación híbrida de la Educación del emprendimiento. Aumentar la accesibilidad de la Universidad a otros recursos, así como potenciar las sinergias con las empresas, ONGs, Fundaciones promoviendo mecanismos de innovación de lo que se beneficie toda la comunidad universitaria.

Lo mejor de la creatividad es que es gratis, no puede comprarse ni venderse, pero puede entrenarse. La imaginación es la madre de todos los grandes éxitos empresariales y las buenas ideas representan el grueso de toda cadena de valor.  No hay nada que tenga más valor que una buena idea.

“La forma más elevada de inteligencia consiste en pensar de manera creativa” K.Robinson

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